
Eran las 7:00 a.m., me encontraba en la parada de bus, en la Avda. Mcal. Estigarribia, cuando pude visualizar que se aproximaba mi transporte, la línea 29, en ese momento comencé a concentrarme, ponerme alerta y así poder entrar en mi modo ninja (para mi seguridad), antes de subir al bus. Ni bien puse mis pies adentro, otras 2 personas también lo hicieron casi simultáneamente, uno de ellos era una persona de edad, bien vestida con traje, el otro un morocho corpulento, como era bastante temprano, el colectivo estaba lleno, todos apretados como sardinas. Estos personajes mencionados con anterioridad, se pegaron a mi, empujándome cada tanto, ahí me cercioré que lo hacían para poder despistarme mientras el viejo traga sables de doble filo me intentaba quitar el celular (teléfono móvil).
La adrenalina y el susto me subieron de golpe, entonces en un moviendo desesperado le avente un codazo al viejo hijo del mal, ya que el morocho trolo era enorme y yo soy una persona que sabe que es mejor ir a por el eslabón débil. En eso mi voz gruesa irrumpió el silencio diciendo ─ el viejo mierda y el indio este me quieren robar ─ comencé a caminar lo mas rápido que pude en esa multitud, toque el timbre, el bus paro, por suerte a una cuadra de mi trabajo, cuando baje vi como estas personas me miraban con rabia a través de la ventanilla sucia del transporte publico.
Así son todos los días en el transporte publico del Paraguay, que según, a que horas subas, el destino al que vayas o la línea de bus que esperes, determina lo alerta que deberás de estar ante este tipo de situación.